domingo, 28 de octubre de 2012

Lorena Moreno García. Mi mejor amiga.


Sabéis lo que es una mejor amiga? Es esa persona que está a tu lado incondicionalmente, que te apoya pase lo que pase, una persona con la que eres tú misma, con la que no tienes que fingir, alguien a quien confiarle todos tus secretos, alguien con la que puedes llorar de risa o de dolor, alguien que te abraza cuando más lo necesitas, alguien que te aconseja, que cuando todos a tu alrededor te abandonan te coje de la mano y te promete que nunca se separará de ti. Alguien que cuando te han roto el corazón, dice las palabras exactas que necesitas oir para sentirte mejor, o simplemente se queda en silencio y te da un abrazo. Alguien que te ha visto en pijama, sin maquillaje, con una cola o cantando como una loca por la calle. Es esa persona. Lorena es esa persona. Y quiero que sepa, que pase lo que pase puede contar conmigo para lo que necesite, sea lo que sea. Que la voy a proteger como sea de las personas que quieran hacerle daño. Que voy a estar ahí, apoyandola en los buenos y malos momentos. Que la quiero con locura. Y prometo, que si por algún casual nos separamos, nos peleamos o cualquier gilipollez que nos aleje, quiero que sepa que voy a estar a su lado, para que cuando tropiece, curarle las heridas y ayudarla a seguir adelante. Porque eso es lo que hacen por ti las personas que te quieren. Hacen todo lo que esté en su mano para que salgas ilesa de todas tus batallas.
Te quiero mucho, nunca lo olvides. 

domingo, 21 de octubre de 2012

Hablamos de querer porque amar nos da miedo.


Amar es dar la vida. Apostarlo todo sin miedo a perderlo. Amar es como una canción lenta que no acaba nunca. Amar es perder la noción del tiempo escuchando el sonido de su voz. Es saber esperar. Es quedarse bajo la lluvia el tiempo que haga falta. Es saber escuchar. Es defender lo que importa. Darlo todo sin esperar nada a cambio. Aceptar las manías del otro y hacerlas tuyas. Es pasar horas discutiendo y arreglarlo todo con un beso. Es pasarte las noches en vela hablando. Son miradas. Sonrisas. El sentimiento compartido. Ver siempre el lado bueno y no rendirse nunca. Bailar descalzos por el suelo del salón. Es la vela que siempre se queda encendida después de una cena a oscuras. Amar es dejar a un lado los defectos y cambiarlos por besos en el cuello. Amar es dormir a tu lado, y no dormir. Amar es como una foto en blanco y negro. Como una disculpa aceptada. Como un abrazo esperado. Como unas lágrimas sinceras. Lágrimas de dolor, alegría, soledad, lágrimas de risa o lágrimas contenidas. Amar es como el rallo de Sol que ilumina el claro de un bosque. Como un relog sin pilas. Como la última página de tu libro favorito. Como un paisaje. Como pisar la nieve. Como las palomitas estallando. Como la risa de un niño pequeño. Como atrapar la pelota en un partido de baseball o conseguir la escoba del tren de los escobazos. Es como una canción triste que te haga sonreír. Como un sueño cumplido. Como un recuerdo. Como un suspiro. Como la orilla calmada después de la tormenta. Como los fuegos artificiales. Como el maullar de un gato. Como una promesa. Como la llama que no se extingue. Como el beso de despedida. Amar no es una palabra, ni un sentimiendo en si, el amar son hechos. Así que, ya puestos, quiero que tú seas mi amar.

Sonríe princesa, te están mirando.


Todos queremos un cuento de hadas. Todos queremos un castillo del que salir corriendo a las 12 en punto, y dejarnos el maravilloso tacón de cristal en las escaleras, así, el príncipe encantador podrá ir de casa en casa buscándonos. Os imagináis? Que llame a la puerta un buen día y pregunte por aquella chica preciosa que conoció en un baile de máscaras. La chica de la que se ha enamorado. La chica de sus sueños, y, esa chica eres tú. Y BÚM! Ya está! Ahora solo queda que el narrador diga eso de ‘fueron felices y comieron perdices’. Como que con solo decirlo se iba a hacer realidad. Y claro, hay muchas maneras de tener el cuento. El príncipe puede ir a buscarte de casa en casa con un zapato en la mano, puede escalar la torre más alta del reino para besarte, puede luchar contra mil ejércitos con tal de verte sonreír. Pero, dejemos de soñar cosas imposibles. Nuestros príncipes se quedaron atrapados en las páginas de los cuentos viendo como crecíamos. Ahora soñamos con otros príncipes, esos príncipes con los que hablamos através de una pantalla, esos que visten vaqueros y sudaderas en lugar de lucir relucientes trajes. Pero no por eso dejan de ser príncipes ni nosotras princesas. 

Esto es lo que hacemos todos.


Nos lanzamos al vacío y esperamos poder volar, pero como no es así, caemos como piedras y durante la caída nos preguntamos por qué hemos saltado. Y aquí me tienes, cayendo, y tú eres la única persona que puede hacerme creer que vuelo.

Cuando tú quieras donde yo esté.


Ven conmigo donde solo nosotros sabemos, solos tú y yo, donde no nos encuentren. Ven conmigo donde la vista alcanza hasta el horizonte, donde el aire sabe a sal y el mar a infinito, sobre el cual, el viento y las nubes no dejan de jugar y no pone ningún obstáculo a la mirada. Ven conmigo a hablar sobre el piar de los pájaros, sobre la luz a los árboles y sobre el tiempo cuando se detiene. Con el pelo deliciosamente revuelto a causa de tus besos en mi cuello. Despertarme respirando el aroma a café que ahuyente el cansancio. Ven conmigo a ser felices para siempre. Donde no nos molesten. O simplemente ven conmigo a cualquier lugar. Solo ven conmigo. 

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-Que quieres por tu cumpleaños, cariño?
+Un cuenco de tequila y una cuchara.

domingo, 20 de mayo de 2012

amor de ese que endulza la sal


Página 33 del Diccionario básico de la lengua española. Lees:
 "amor s. m. 1. Sentimiento que une a las personas y por las que se les desea el bien. 2. Gran afición y respeto: amor a la naturaleza. 3. Persona amada. || 4. Amor propio. Respeto que se tiene uno a sí mismo o deseo de quedar bien ante los demás. Expr. hacer el amor Hacer el acto sexual             . Sin. 1. Cariño, querer. 2. Aprecio. Ant. 1 y 2 Odio."
No lo entiendo. Y esto es capaz de explicarlo un diccionario básico. Y sin embargo.. yo no soy capaz de comprender que ocurre dentro de mi.
 No entiendo el por qué me tiemblan las piernas cuando me sonríes. No entiendo qué es ese cosquilleo que siento en el estómago cuando me miras. Es una sensación como de mariposas reboloteando dentro de mi, o eso dicen, eso es lo que dice la gente que suele ocurrir. Sigo sin comprenderlo del todo. Me siento un tanto idiota. Como una niña de dos años tocando los botones de un mando a distancia sin saber para qué sirve cada uno de ellos.
Cada momento del día pienso en ti. Tengo todos mis cuadernos están decorados con tu nombre. Todos.
No me soporto cuando hablo. Parece que del único tema que consigo dominar en las conversaciones, es solo cuando tu nombre aparece en ellas. Y todo esto sin poder decirte un simple "Hola" por los pasillos cuando te veo pasar a mi lado, sin que se me haga un nudo en la garganta y se me trave la voz.
No sé que hacer. Odio esta sensación. No me apetece estar en este estado de pausa mental constante. Pero tampoco quiero que pare. Esto de alguna forma me da vida. Con esto, según el diccionario, que estoy amando a alguien. Lo que significa que tengo alma. Y que, por increíble que me parezca. Tu también.

martes, 17 de abril de 2012

Soy de esas.

Poca gente consigue conocerme del todo. Más bien nadie lo sabe todo de mí, ni siquiera yo sé quien soy realmente. Aunque... ¿podemos conocerlo todo de una persona? Yo creo que no. Y es mejor así. Porque solemos montarnos un modelo y al descubrir la verdad llevarnos decepciones. Es como si a una persona que ha sido ciega toda su vida, que no sabe el verdadero aspecto del mundo le pudiéramos dar la oportunidad de descubrirlo, devolviéndole mágicamente la vista. ¿Qué haríais vosotros al ver que nada es como lo habíais imaginado? Sinceramente yo preferiría cegar la espantosa realidad y quedarme en mi maravilloso mundo perfecto. Tal y como yo lo he imaginado. Como yo he querido que fuera.
Lo sé. Soy un poco difícil de comprender. Pero tengo esa mentalidad. No puedo remediarlo, y aunque pudiera, supongo que no cambiaría por nada ni por nadie. O eso es lo que siempre se dice. Es una frase hecha, y, aunque creamos que lo hemos conseguido, sin darnos cuenta las personas influyen en nosotros, cambian nuestra forma de ser sin que podamos hacer nada al respecto. A veces para bien y otras para mal. Y en otras ocasiones nos calan tanto, que no conseguimos sacarlo y nos come por dentro.
Soy una persona… más bien me considero una persona afortunada. ¿Por qué? Por todo. Por conocer a personas tan estupendas, o al menos conocerlas hasta el punto que ellas han querido que las conociera, e incluso dentro de ese círculo, estoy contenta con el resultado obtenido. O simplemente creo que soy afortunada por nacer en una familia que me quiere y con recursos necesarios para que pueda ser alguien destacable en la vida de los demás, o simplemente en mi propia vida.
Vergüenza. Siento una gran vergüenza hacia las personas que no conozco demasiado. Esto me supone un gran problema, porque a causa de mi timidez me pierdo oportunidades que después echo de menos. O no tengo el privilegio de conocer  a personas estupendas y tienen que empujarme a presentarme. Después de todo, soy una persona en la que puedes confiar. A la que puedes contarle de todo, o no contarle nada. Pero, pase lo que pase siempre estaré allí si necesitas un abrazo. Sin preguntas. Sin rencores. A cambio únicamente pido que no me hagan preguntas incómodas que cuesten responder. Solo eso.
Soy una romántica empedernida. Hasta el punto de parecer cursi. Me gustan las películas pastelosas con finales felices en los que comen perdices, y a la vez sueño con esa película de acción en la que el bueno muera y el malo consiga su propósito. O la típica película que todo el mundo ama en la que se te encoge el corazón y te sientes obligada a llorar desde el primer momento, estilo Forest Gump. Soy una amante del cine. En especial las películas basadas en libros.
No me gustan las modas. No soy de las que siguen a los demás para sentir que formas parte de algo. Al igual que tampoco escucho la misma música que los demás. Y estoy harta de que me pregunten: “¿pero tú qué clase de música escuchas?” Pues que deciros. Música buena. Sin menospreciar los gustos de los demás, pero me parece absurdo eso de mirar como polillas un cartel luminoso en el que ponga: “novedad”. 


Realmente AMO LEER. Y no comprendo como a la gente no le gusta. Es trasladarte sin moverte del sitio a cualquier lugar del mundo y sentir las experiencias que sientan los personajes de la historia. Más de una vez me he enamorado perdidamente de un personaje inexistente y he fantaseado con que el autor de halla basado en alguien real para que pueda decir: Mi chico perfecto existe.  Y si tuviera que elegir a mi autor preferido, sin más rodeos sería Shakespeare. Y si me pides segundas opciones firmemente diría que Nicolas Sparks o Federicco Moccia. ¿Un poeta? Pablo Neruda indudablemente.
¿Un idioma? Italiano. Y obviamente el país sería Italia. Me suelen parecer costosos los idiomas, pero el italiano lo aprenderé. Y mi sueño es recorrer Italia únicamente con un libro de Federicco Moccia y un diccionario. ¿Suena absurdo? Quizás porque lo es. Pero por muchas veces que me pierda y muchas lágrimas que me vea obligada a derramar, algún día lo conseguiré. Y que se atrevan a interponerse en mi camino.
Doy demasiadas oportunidades. O no doy ninguna. Según la primera impresión que hallas dado, a no ser que me hagas cambiar de opinión y me demuestres que estaba equivocada.
Soy una persona distraída, torpe, desordenada, risueña, imaginativa, soñadora, alegre, demasiado empática, cariñosa, realmente borde en repetidas ocasiones… Lo siento. Ninguna de estas cualidades están pensadas a posta. Soy de esas que se ríen por todo. Soy feliz. Y si por cualquier razón estoy triste o preocupada por algo, no se lo enseño al mundo, porque, ¿por estar yo mal tienen que estar mal los demás? Pues no. Y si me presento distante en público, es que es realmente serio. Y lo siento si no doy explicaciones. Pero si quiero contarlo, lo cuento y si no, no. La confianza hay que ganársela.
Confío demasiado rápido en las personas, y me dejo llevar por su personalidad. Mi problema es que siento de una forma demasiado intensa. Y cuando se alejan, las echo mucho de menos. Se podría decir que soy adicta a algunas personas. Porque realmente no sabría qué hacer si, una vez que han entrado en mi vida, se van sin dar más explicaciones. Dejándome con ganas de más. Con ganas de tenerlas cerca.
Me gustan las largas duchas de agua caliente. Me ayudan a despejar la mente y reordenar las cosas en mi cabeza. También soy fan de los paseos a solas por cualquier lugar. O simplemente, te colocas los auriculares, cierras los ojos y apagas el universo.
Soy de las que se pincan con nada, pero me suelo tomar las cosas a broma. Defiendo lo que me importa y a quién me importa. Da igualen qué situación te encuentres, siempre estaré allí para apoyar a quien me pida ayuda.
No creo en demasiadas cosas. Creo, por ejemplo en los “para siempre” y en los “hasta nunca”, y no suelo usarlos a la ligera. No creo en el amor a primera vista. Sinceramente me parece absurdo, puede llamarte la atención una persona, pero no creo que te puedas enamora sin saber nada de ella. Sin embargo, creo en los amores a distancia, solo si realmente sienten algo muy fuerte el uno por el otro.
Para mí no existen las casualidades. Todo pasa por alguna razón, no lo llamo destino, si eso es lo que estáis pensando, pero creo que cada uno se labra su futuro con sus hechos y decisiones.  Y que todos nos comportamos tal y como nos comportamos por alguna razón.
De mis defectos prefiero no hablar, se nos haría muy largo. Supongo que lo más significativo de mí en este campo es que soy realmente fácil de herir. Las heridas no terminan de cicatrizar nunca, y se me hace eterno. Y en otras ocasiones, no quiero que se cierren. Y cuando están a punto de sanar, echo mano de los recuerdos que me llevan de vuelta a la realidad, que me recuerdan que no estoy ciega. Y que no puedo pasarme la vida en un mundo en el que no te puedes equivocar. Así no me olvido de los episodios dolorosos. ¿Suena masoquista verdad? Será porque hacen daño. Pero, los recuerdos malos solo son malos cuando has tenido recuerdos geniales con los que compararlos. Lo que a forma de cadena te hace recordar los momentos especiales. A veces intentar olvidar es como recordar de nuevo.

viernes, 13 de abril de 2012

quiero-te

Como un trago de tequila atravesándote la garganta. Como subirte en el primer vagón de una montaña rusa. Como escuchar Helter Skelter de los Beatles, probar por primera vez el sushi o nadar en el mar helado hasta que duela. Así es estar contigo. Es atreverse a todo, apostar por ti, lanzarse de ojos cerrados a cuanto venga. Porque tú no mereces un amor a medias

viernes, 13 de enero de 2012

;)

Y me haces esperar. Haces que se me encoja el corazón por el ansia de escuchar tu voz. Haces que me relama por probar tus labios y saborear tus besos. Y viendo lo que sufro con la espera, sonríes y disfrutas echándome de menos.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Cerdo.

Te quiero. Lo admito. Pero eso no te da permiso para tratarme como a un juguete viejo. Eres un cerdo. Tienes como hobby coger un corazón inocente, para enamorarlo a tu antojo, y después dejarlo tirado en un charco. Eso no es amar. No sabes lo que significa sufrir todas las noches, anhelando ver a alguien con todas tus fuerzas, para que cuando consigas cumplir tu deseo, te acribille con palabras necias.No, no sabes lo que es ese tipo de sufrimiento. Crees que la vida va pintada de rosa, o de cualquier otro color pastel. Pero no. La vida es como un lienzo en blanco, esperando a ser pintado no de cualquier color. El color que nos toque. El color lo asignan los señores destino, suerte, y casualidad. 
















                                        Y al parecer los has sobornado para que elijan para mí el color más oscuro de toda la colección. Pero por mucho que me duela, no voy a rebajarme a tu nivel y darte el gusto deprimiendome. No dejaré que me veas llorar. Por mucho que las lágrimas corran por mis mejillas, no dejaré que las veas. Únicamente por que no te mereces que te mire a la cara. No me mires. No me hables. No me pienses. Por favor, no lo hagas. Aún puedo percibir tu perfume en mi ropa, supongo que la quemaré. Borraré tu numero de todos los sitios en los que lo tengo escrito. Eliminaré todo que haya tenido que ver contigo. Todo. Y que sepas, que por muy negra consigas ponerme la vida, no me afectará en absoluto. El negro es el color más elegante de todos.